Planifica. Dibuja. Verifica. Corrige.
Casi todas las IA de diseño responden a un prompt y paran. Archiagent hace un encargo: decide el orden del trabajo, dibuja a escala, comprueba el dibujo contra holguras reales, corrige lo que falla y solo entonces lo da por terminado.
La diferencia no está en cómo queda la primera imagen, sino en lo que pasa después. Un generador te entrega un resultado y para. Un agente tiene un objetivo, una secuencia de pasos, una manera de saber si el último ha salido bien y la capacidad de volver atrás y rehacerlo.
Envolvente antes que particiones, particiones antes que huecos, huecos antes que muebles. Ese orden es justo lo que hace construible el resultado.
Crear una estancia, abrir un hueco, colocar un elemento: cada cosa es una operación con parámetros sobre el modelo, no su descripción.
Después de cada pasada de amueblado, una verificación 2D obligatoria: abatimientos libres, pasos con su ancho y holguras respetadas. Los fallos vuelven en rojo.
El encargo, las restricciones y cada decisión tomada siguen en juego, así que la edición número doce respeta todavía lo que pediste en la primera.
Así es un trabajo cuando el orden lo pone el agente en lugar de ponerlo tú.
Tres frases, un solo trabajo continuo. Nunca le dijiste en qué orden trabajar ni tuviste que repasarle las cuentas.
Estancias, superficies, orientación y condicionantes. Lo que te dejes se convierte en una hipótesis que declara en vez de esconder.
Qué tiene que existir antes de poder colocar lo siguiente. Por eso el resultado se sostiene en lugar de ser un collage de partes bonitas.
Cada paso es una operación real sobre el modelo: medible, repetible y reversible con otra instrucción.
La pasada 2D es el árbitro. Lo que falla se corrige y se vuelve a comprobar, y las infracciones se dibujan donde puedes verlas.
Delega lo que es procedimiento y no criterio, y recibe dibujos que siguen las convenciones que habrías seguido tú.
Deja de comprobar si la IA ha dejado sitio para pasar. La verificación forma parte del trabajo, no es algo que haces después.
Resultados homogéneos en decenas de viviendas, porque cada vez se ejecutan la misma secuencia y las mismas comprobaciones.
Tú describes el resultado; el orden de las operaciones, que fuera de un estudio no te enseña nadie, lo lleva el agente.
Un agente tiene un objetivo, lo divide en pasos, usa herramientas para ejecutarlos y dispone de una manera de saber si un paso ha salido bien. Archiagent hace las cuatro cosas: ordena el trabajo, opera sobre un modelo real, ejecuta una verificación 2D contra las holguras y rehace lo que falla. Una herramienta de prompt a imagen no tiene nada de eso: produce una sola salida y no puede juzgar si vale.
No, y no se vende como tal. Hace el dibujo, la colocación y la comprobación que se comen los primeros días de un proyecto, y los hace de forma constante. Normativa, estructura, instalaciones y firma siguen siendo trabajo de un profesional cualificado.
Los abatimientos deben quedar libres, los pasos mantener su ancho mínimo y cada elemento conservar su holgura. Se ejecuta después de cada pasada de amueblado y dibuja las infracciones en rojo sobre el plano 2D en lugar de esconderlas en un registro.
Sí. Puedes pararlo, cambiar el encargo o editar una sola cosa en lenguaje normal, y continúa desde el estado en que lo dejaste en vez de empezar otra vez.
Normalmente lo detecta antes la verificación y se corrige solo. Cuando no, dices en una frase qué está mal y lo aplica como una edición: tu proyecto existente se queda intacto.
En el navegador. Luw.ai Studio es su primera casa, y el mismo agente responde también en chat como ArchiGPT. No hay nada que instalar ni requisito de tarjeta gráfica por tu parte.
Abre Luw.ai Studio, describe lo que necesitas y mira al agente planificar, dibujar, verificar y terminar.